Por / 30th agosto, 2017 / Nuestro Entorno / Off

Siempre se ha dicho que es imprescindible que llueva para que salgan hongos y setas en temporada. Generalmente el otoño es la estación por excelencia para la recolección. Se debe a que sus condiciones climáticas son perfectas, debido a que las temperaturas disminuyen al igual que las horas de sol. Por otro lado el tipo de lluvia de esta estación deja la humedad exacta que hace posible su aparición.

Importancia de la lluvia y del tipo de lluvia

Según se acerca la temporada de recolección de setas nos alarmamos ante la falta de lluvias que producen su aparición. E incluso cuando llueve por primera vez creemos que es suficiente para empezar a buscar setas, y no es así.

Dependiendo del tipo de hongo será necesario un mayor o menor número de precipitaciones, y no siempre deberán ser de la misma forma, ya que influirá en los resultados obtenidos. Es decir, si las setas que vamos a buscar tienen un largo periodo de eclosión, con las dos primeras lluvias no será suficiente, necesitaremos más precipitaciones para que crezcan.

La cantidad de litros es importante y hay que tenerla en cuenta, al igual que la forma en que caigan. Es decir, no es lo mismo que lluevan 30 litros en 3 horas que en 3 días, ya que lo primero arrastra y no cala casi por la fuerza de la descarga. Y la segunda produce todo lo contrario, ya que se filtra en el suelo, y comienza lo que se denomina el inicio del contador de lluvia, que marca el éxito o el fracaso de la temporada.

Pero, además de la lluvia previa a la temporada de hongos y setas, encontramos otros tipos de lluvia que pueden marcan la diferencia en la recolección, como son:

  • Lluvias fuera de plazo: Estas precipitaciones se caracterizan por producirse una vez sobrepasado el tiempo. Generalmente no ayudan al crecimiento de las setas, excepto para los tipos tardíos.
  • Lluvias de mantenimiento: Puede unirse a la anterior, ya que no hace posible que salgan más setas, pero si ayuda a mantener las existentes.
  • Lluvia de reactiviación para setas fuera de temporada: Este tipo de precipitaciones favorece a hongos y setas tardíos como son los níscalos o Colmenillas, que pueden aparecer en diciembre y febrero respectivamente.

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